Voy a contarles una historia (II)

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Si aceptamos la doctrina de la Voluntad Popular -la absurda teoría de que personas de su padre y de su madre quieren lo mismo-, la Tormenta Perfecta que se ha preparado España a sí misma urna a urna debería estudiarse no solo como periodo histórico, sino también como patología psiquiátrica.

Con el supuesto mandato de la mayoría, nos estamos acercando peligrosamente a una partición del territorio nacional que, estoy absolutamente seguro, no desea una mayoría, y a un frente popular que no anhelan muchos más.

Las tragedias sociales son comunes en la historia, nada de que asombrarse aquí, pero si tienen que darse uno esperaría, al menos, que las precipitaran causas grandiosas y personajes de algún relieve, y no la mezquina ambición de ese chiquilicuatre enamorado de sí mismo que es Pedro Sánchez.

Es tentador pensar que los dados vienen trucados de serie.