Voy a contarles una historia

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Gobernar a golpe de anécdota, de ‘estudio del caso’ es tan eficaz como peligroso.

Es eficaz porque la mente del ser humano es más narrativa que discursiva, y siempre nos moverá más una historia que un argumento.

Es peligroso porque la realidad es variadísima, y hay casos para todos los gustos, y no les quepa duda de que el rival acabará haciendo desfilar los suyos.

Todos tenemos historias, todos conocemos casos, pero querer construir un relato con ellos es imposible, porque se contradicen. Dime una regla y pasearé la excepción por todos los escenarios.

Es mala cosa, síntoma de una sociedad infantilizada que necesita cuentos, que necesita un mensaje limpio y claro de buenos y malos.

Y cuando todos manipulan así, cuando todos son capaces de cualquier cosa para arrimar el ascua a su sardina podrida, a la larga dejaremos de creer en todas las historias salvo las vividas, las cercanas. Y el campo común se acabará reduciendo a cero.