El Ministerio de Propaganda se indigna, por Carlos Esteban

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Leo a varios periodistas de algún renombre escandalizarse por los abucheos a Sánchez. El director del ABC de Sevilla sentencia en Twitter que “Abuchear al presidente del Gobierno de España en el desfile del 12-O es bochornoso”, y en la misma red social pontifica Lucía Méndez incide, añadiendo “sea el que sea” el presidente del Gobierno, con la candorosa esperanza de que alguien podría creerla. Pero somos pocos, Lucía, y nos conocemos.

Siendo España apenas una provincia eminentemente olvidable del imperio, no es extraño que en ella los periodistas sigan la consigna que marcan en la metrópoli norteamericana, que están exactamente a las mismas. Últimamente el presunto presidente Biden es saludado donde quiera que va por sus súbditos con un coral y unánime “Fuck you, Biden”, ya lo traducen ustedes mismos. El primer intento de echar balones fuera lo protagonizó una presentadora que transmitía un partido de fútbol americano al que asistía el senil presidente, que fue recibido con una salva imparable de “Fuck you, Biden” tan alta que los telespectadores tenían que oírla, y que la presentadora reinterpretó diciendo sonriente que el público coreaba “Let’s go, Brandon!”. No hay ni que decir que “Let’s go, Brandon” se ha convertido en un medio estupendo para circunvenir la censura en redes.

Los demócratas (partido) se lanzaron a las redes apretando las perlas y pidiendo las sales como los exquisitos de aquí, escandalizándose de que alguien pudiera ser tan vil de usar tamaña ordinariez contra tan augusta institución. Pero como Internet no olvida, fue cuestión de minutos que los aludidos buscaran en el historial de cada acusador para encontrar el correspondiente “Fuck Trump”.

Lo que tiene de penoso todo esto, lo de Lucía y tal, es que el periodismo nació prácticamente para abuchear al presidente del Gobierno, es decir, al poder. Lo demás es el Calendario Zaragozano, el crucigrama y vender libretones.